Hablar de Francisco, Lucia y Jacinta es hablar de inocencia y virtudes, es hablar de amor a Dios y a la Virgen y de cómo debemos llevar a cabo nuestra vida, con una profunda inclinación hacía el amor, la devoción y el sacrificio para agradar y servir en todo momento a Nuestro Señor Jesucristo y a la Virgen María.

 

 

Ellos son los tres niños pastores de Portugal que escogió la Virgen María para apareceros y darles a conocer diferentes mensajes que son fruto de devoción y que llevan la profunda intención de reparar el corazón inmaculado de la virgen María.